Copyright © 2015
silviofischbein.com
silviofischbein@gmail.com

ESPAÑOL / ENGLISH

SILVIO FISCHBEIN

¿Puede el arte de la felicidad, del placer corporal y del color –tal como se ha definido al kitsch– aceptar los rigores ascetas de la geometría, la unidad y el concepto? La obra de Silvio Fischbein demuestra que es posible, y así se abre camino en la escena artística actual. Grandes tachos de plástico repletos de moños de regalo, dispuestos en un cuadrado de 4x4. Libros intervenidos con moños de colores (adheridos con resina epoxi), como si fueran pelucas elegidas a tono con las cubiertas. Una silla atiborrada de moños, frente a una suerte de alfombra multicolor también de moños. Tres propuestas que son una: moños sintéticos en cantidad.

Un motivo dominante que realiza la síntesis a través de un recurso medular: la acumulación. El procedimiento de la acumulación fue utilizado por artistas como Arman y Tony Cragg, pero Fischbein lo actualiza con un propósito distinto. Aquí no se recolectan desechos, se juntan moñitos de colores: un objeto familiar, carente de prestigio, pueril, que pertenece a la esfera del cotillón y del regalo. La pregunta por la función –presente en una silla inutilizada, libros que ya no pueden abrirse, expuestos precisamente en una librería–, se enfrenta con un elemento que ya de por sí tiene la paradójica utilidad decorativa.

Las obras ponen al descubierto un objeto apenas mirado, ignorado, como es el moño que se agrega en cualquier paquete para regalo. Se rescata así la pregunta por qué sueños y qué deseos se esconden en un elemento que acompaña silenciosamente la acción de regalar, en la que el don se opone –de manera quizás complementaria– a una sociedad regida por el intercambio. Frente al arte que busca escandalizar mediante procedimientos extremos, Fischbein llena de moños un tacho de basura, e interroga nuestro mundo de objetos y de relaciones desde la transfiguración de un elemento impensado, quizás ridículo. La combinación de lo cándido y lo siniestro, recurrente en la obra del artista (por ejemplo, en sus acumulaciones de ínfimos bebitos de plástico que construyen un ámbito pesadillesco), está ausente en esta ocasión, en que el moño explota al máximo el color, no menos relevante en la producción de Fischbein.

Esta obra aparece como el reverso del Ribbon Art, la rama de la artesanía que produce los más diversos e increíbles objetos kitsch hechos con moños. Se trata aquí del moño en su forma más corriente y sencilla. El pasado aristocrático del moño queda borrado mediante este gesto. Ante nuestros ojos aparece la magia modesta de los moños sintéticos, que tiramos sin pensar a la basura.

Florencia Abadi, 2014.